viernes, 16 de agosto de 2013

Inkscape, diseño vectorial que cumple

El materia de aplicaciones para diseño gráfico durante años estuvo dominada por Apple y sus MacIntosh, pero eso es cosa de un pasado que ya se antoja muy remoto. Software como Freehand, Illustrator o QuarkXpress terminaron pasando a PC, contribuyendo al consolidar la hegemonía mundial de Windows. En GNU/Linux podemos encontrar algunas herramientas que tratan de hacerse un hueco en el terreno del diseño vectorial con fines artísticos y publicitarios, y hoy toca hablar de Inkscape, en concreto de su versión 0.47 ejecutada bajo Debian 6.

Estamos hablando de un programa que trata de hacerle sombra a Illustrator o CorelDRAW, dos aplicaciones con mucha solera y muchas versiones a sus espaldas. Hace tiempo que dejé de manejarlos profesionalmente así que voy a suponer que Inkscape no alcanza sus prestaciones actuales, aunque les aseguro no por ello es un software desdeñable.


Veamos. Un usuario avezado de los programas arriba mencionados en seguida empezará a echar de menos aspectos y funciones ya frecuentes en el campo del diseño vectorial informatizado. A mí me ha pasado, por ejemplo, con la multipágina, ya que en Inkscape nos tenemos que conformar con una única página para nuestro diseño. Contamos no obstante con numerosos efectos para adornar nuestra composición, aunque con la pega de que muchos de ellos no permiten apenas personalización y que su uso reiterado hará resentirse a las máquinas menos potentes.

Para la creación y manipulación de objetos observamos una gama de herramientas bastante completa. Podemos combinar, agrupar, superponer y transformar de manera bastante sencilla, hacer uso de capas y ocultar y bloquear el contenido de las mismas. Son funcionalidades bastante corrientes pero que confieren potencia y prestaciones. También podemos trabajar con las clásicas rejilla y línea guía para ajustar los elementos de nuestra composición aunque echo de menos opciones de alineamiento de entidades.

En cuanto a la creación y edición de textos diremos que una vez convertidos en vectores podemos aplicarles los mismos efectos que a cualquier otro objeto, ya sean distorsiones, sombras o perspectivas. También es posible alinear texto con una curva sin que deje de ser editable. No anda sobrado de posibilidades pero teniendo en cuanta el tipo de herramienta de que se trata pedirle más quizá ya sería demasiado.

Por supuesto, podemos exportar nuestro diseño a formato birmap para hacerle posteriores retoques con GIMP. Y para quien disponga de los conocimientos adecuados también dispone de un pequeño editor XML. En resumidas cuentas, yo lo veo como una aplicación eficaz y potente dentro de sus posibilidades, con las limitaciones propias del medio, pero habida cuenta de su coste cero más que valorable si queremos comenzar a hacer pinitos en el terreno del diseño gráfico vectorial. Y con facultades para satisfacer a usuarios más avanzados.